Saturday, January 3, 2015

Prometer A La Ligera

“El espíritu del Señor se apodero de Jefte, que recorrió Galaad y Manases, llego a Mispa de Galaad y desde allí paso al territorio de Amón. Jefte hizo el siguiente voto al Señor: Si entregas en mi poder a los amonitas, el primero que salga por la puerta de mi casa para venir a mi encuentro, cuando regrese vencedor, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto…” (Jueces 11:29-40).

El dominio propio es uno de los frutos de vivir en el Espíritu. A veces cuando deseamos el favor de Dios prometemos cosas sin entendimiento, envolviendo las emociones. Varias veces lo que prometemos está fuera de nuestro alcance o decisión individual, ya que envuelve otros recipientes o participantes. Prometer a Dios es caso serio y no se debe hacer a la ligera. La Biblia es muy clara respecto a este tema y nos insta a pensar antes de prometer, ya que cuando se promete a Dios, El espera cumplimiento, y solo Él puede cancelar esa promesa. Eclesiastés 5:1-6 dice: Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal. No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras. Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. Cuando a Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres. Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues. No sueltes tu boca para hacer pecar a tu carne; ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”

Esto fue exactamente lo que hizo Jefte, juez de Israel. Este hizo promesa a Dios, bajo emoción, para que le ayudara a derrotar los amonitas. Lo que Jefte no entendía es que Dios ya le había entregado los amonitas en sus manos, no había necesidad de prometer (“El espíritu del Señor se apodero de Jefte…”11:29). Pero lamentablemente cuando a Dios se le promete, a Dios se le debe cumplir. La hija de Jefte entendía este concepto, “si te has comprometido ante el Señor, padre mío, cumple tu promesa respecto a mí, ya que el Señor te ha concedido vengarte de tus enemigos, los amonitas” (Jueces 11:36). Así como Jefte muchos prometen bajo emoción, para luego realizar que no pueden cumplir lo prometido. Perdiendo, ante Dios, credibilidad y seriedad de promesas. Jefte, como hombre de palabra y compromiso, cumplió su promesa, aunque esto significo la pérdida de su hija (11:35).

Jesucristo pago por completo para que recibamos, gratuitamente, las promesas y misericordia del Padre. Por lo tanto, no es necesario hacer promesas para tocar el corazón de Él. Al contrario, Él siempre está dispuesto a darnos victoria sobre batallas y guerras espirituales y carnales.

Tristemente, algunas promesas se hacen con la intención de manipular a Dios para que conceda la petición por la cual estamos haciendo la promesa (“engañoso es el corazón…” (Jeremías 17:9). Sin embargo hay promesas que en verdad mueven el corazón del Padre. Estas tienen intención de adorarle. Por ejemplo, el dejar de fumar, embriagarse, la idolatría a ciertas cosas y personas (poner a Dios primero), etc. Ese tipo de promesa lleva la intención de glorificar a Dios con nuestro cuerpo y tiempo. A nuestro Dios le interesa cumplir el propósito para el cual Él nos creó. Cada vez que le pedimos al Padre moldeamiento de carácter, deseo de ser disciplinado como cristiano, anhelo por su casa (a veces no podemos ir por cuestión de trabajo), deseo de trabajar en el ministerio de Jesucristo (expandir el evangelio), y otras cosas similares a estas, El concederá esas peticiones. La Palabra dice “buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia y todo lo demás será añadido” (Mateo 6:33). Todo lo demás envuelve: cuidado, protección, provisión de nosotros y lo nuestro, etc. Lo cual incluye hijos, familiares, finanzas, salud, techo y aun las cosas más sencillas que a veces creemos Él no escucha. Cuando buscamos primeramente el Reino de Dios, por promesa, El concederá los deseos de nuestro corazón, por más sencillos que estos sean (claro está siempre y cuando esté en Su orden y voluntad) y aún más…

El que desee prometer al Señor, hágalo si así desea, solo asegúrese de escudriñar su corazón antes de prometer. Más aun, asegúrese de prometer cosas que puede cumplir, porque si a Dios promete…hay que cumplirle. Cuando prometemos y luego no cumplimos, hay ramificaciones. Si Dios concede las peticiones por la cual se hizo promesa, debemos de igual manera cumplir las nuestras. Dios no puede ser burlado y no existe hombre que burle a Dios. Muchas veces Dios concede la petición y luego se nos dificulta cumplirle. Luego queremos cubrirnos con: ‘Él es misericordioso y entiende’ para salir de nuestras promesas hecha a Él. ¡SOLO DIOS PUEDE CANCELAR Y PERDONAR las promesas le hacemos! Lo mejor es hacer lo que dice La Palabra, “es mejor no prometer” si no le vamos a cumplir. Jefte ofreció para holocausto, no ofrezca promesas que luego te desgarraran el corazón y por consiguiente reniegues cumplir.

Mi oración es que escudriñe tu corazón y mente y recuerde si le has hecho promesa a Dios y no has cumplido. Algunas veces no entendemos razones por la que no recibimos bendiciones, y la razón está en que le has fallado a Dios en promesas. Que el Espíritu Santo revele a tu corazón para que cumplas y puedas continuar experimentando la abundancia que Dios tiene para tu vida pero ha sido detenido, en los cielos, por tu falta de cumplimiento.

 Dios te bendiga.

 

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