Monday, April 27, 2015

La Sangre Tiene Voz

“Y El le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra”
Génesis 4:10

¿Cuántas veces hacemos perjuicio, sea premeditado/intencional/calculado o no, a nuestro semejante pensando que nadie está observando o que el daño se quedara impune? Jehová Dios separo lugares de refugios, los cuales eran reservados para aquellos que cometían crimines accidentales, sin premeditación. Lo cual indica que aun esos daños sin intención conllevan consecuencias. Caín pensó que su delito no se había grabado en los cielos. Cuando fue confrontado por el Juez de jueces, en vez de hablar arrepentimiento debido a su alma negra - poseído por un espíritu de celos, trato de tapar su delito. Génesis 4:9 emite su respuesta a Jehová Dios cuando Dios le pregunta por su hermano: Entonces el SEÑOR dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano? Caín fue sentenciado al destierro por derramar sangre inocente. La sangre continua hablando/clamando aun después de la muerte. La sangre de Abel clamaba aun después de su muerte. De igual manera, la sangre (el dolor) de muchos heridos por hermanos en la fe clama delante del Padre.

Cada vez que ofendemos a un hermano, entristeciéndole su alma y espíritu, con palabras necias es como si le estuviéramos clavando un puñal. Un arma verbal causa desangre interno. Aunque la sangre no es visible al ojo humano, esta es visible al ojo de Dios. Jesús sangro en el Getsemaní cuando envisionó su dolor en la cruz. El dolor punzante hace que el corazón sangre, y varias veces las venas y arterias se explotan de tanto dolor debido a la presión emocional. El chisme y el falso testimonio son tipos de puñales con los que atacamos a los hermanos de la fe. Aunque el hermano no sepa quién es el ofensor, el Espíritu Santo sabe. Todo aquel que ha confesado a Jesucristo como Señor y Salvador de su alma, ha sido rociado con Su sangre. Hebreos 12:14 revela: “y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel.” Cuando hacemos daño a un cristiano, la sangre de este habla y clama al Padre, El cual escucha y le hace justicia. Cada pesar causamos a un hermano en la fe provoca que su sangre hable al Padre. ¿Cuál es la diferencia entre un hermano biológico y un hermano en la fe? Los dos son unidos por sangre, ¿oh no? Sin embargo consideramos a un hermano biológico como hermano ‘real’ mientras que a un hermano en la fe como un ‘allegado.’ Todo esto se nota en la forma que le tratamos. La forma de comunicación es diferente y el trato aun mas. Ejemplo de esto es cuando nos encontramos un hermano en la fe en la calle, cuando no le esquivamos, le decimos de lejos “Dios te bendiga” y esto ya por costumbre. Sin embargo cuando nos encontramos con uno biológico, se nota la alegría (al menos no existe disensión) y el trato es extremadamente diferente. ¿Por qué es esto si los dos son hermanos por sangre? (El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu le esta ensenando.)

Muchos se preguntan de dónde vienen sus males. Antes de hacerse esa pregunta es mejor venir delante del Padre y pedirle al Espíritu Santo que revele el corazón y los caminos que andan para saber si están caminando de acuerdo a lo que predican y está escrito. El Espíritu Santo siempre está dispuesto a revelar el corazón y los caminos que andamos. El está disponible para escudriñar y revelar si le damos la oportunidad. El desea que andemos en hermandad genuina, sin hipocresía, envidias, celos. Su deseo es que andemos en Su Santidad. Lo que sucede es que muchas veces el corazón esta tan entenebrecido que no escucha la reprensión del Espíritu. El Padre desea bendecirnos con las bendiciones celestiales El preparo para cada persona. El individuo es quien impide que esas bendiciones se activen en su vida por su mal comportamiento, falta de hermandad y falta de madurez espiritual.

El hermano en la fe de Cristo tiene la misma importancia/significancia, delante del Padre, que un hermano biológico. La hermandad en la fe fue engendrada por la Sangre de Cristo derramada en la cruz. ¿Tiene esa Sangre importancia o no? ¿Es la sangre biológica/genética más que la Sangre de Cristo? Debemos meditar en esto. Somos hermanos y no debemos atacarnos ni apuñalarnos. El dolor de cada hermano en la fe debe ser nuestro dolor. Pidamos al Espíritu que nos ayude a entender esta revelación y amar nuestros hermanos en la fe de la misma manera que amamos nuestros hermanos biológicos. Somos unos en Cristo, somos la familia cristiana y sangre inocente fue derramada para hacer esto posible.

Escuche una anécdota de un predicador que en medio de la exhortación/predica se levanta un hermano. Este le reprende, desde el pulpito, con palabras duras diciéndole que no perturbe el servicio parándose de su asiento y caminando. Cuando el hermanito se voltio, el predicador se dio cuenta que tenia Síndrome de Down. El evangelista se entristeció de tal magnitud y dijo a la congregación: “no puedo seguir predicando. Como puedo predicar cuando he herido a un hermano.” Este paró el mensaje y se arrodillo delante del altar en humildad. Ojala todos recibiéramos la convicción del Espíritu cuando nos redarguye cada vez herimos a uno de la fe. Es mejor estar bien con Dios que con el hombre. Es mejor agradarle a Dios que al hombre. Este evangelista fue humilde y decidió que no era digno de predicar la Palabra de Dios, en ese momento, porque había dañado a uno de Sus pequeñitos.


Deseo que este mensaje te toque y le pidas al Espíritu que te muestre las personas y hermanos en la fe que has herido, sea intencional o no, y que con humildad y verdad de corazón vayas y le pidas perdón, que ofrezca una disculpa genuina por tu falta de control verbal. No sea de aquellos que habla La Escritura, que por culpa de ellos muchos no vienen a Cristo. 

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