Monday, November 16, 2015

La Voluntad Humana

“El Señor Dios planto un huerto en Edén, al oriente, y en él puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de arboles hermosos de ver, y buenos para comer, así como el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal” (Génesis 2: 8-9).  “Entonces el Señor Dios tomo al hombre y lo puso en el huerto de Edén para que lo cultivara y lo guardara. Y dio al hombre este mandato: Puedes comer de todos los árboles del huerto; pero no comas del árbol del conocimiento del bien y del mal, porque si comes de él morirás irremediablemente”              
(Génesis 2:15-17 versión Biblia de América).

El evento de la creación es relatado de manera lucida y concisa para la comprensión del lector. La intención del Creador es detallar y a la vez puntualizar Su creación para el entendimiento humano. Dios hizo la creación con tiempo, dedicación, cuidado y esmero. El entrego lo creado  a su máxima creación, el hombre - el cual creó a Su imagen y semejanza. Dios no creo al hombre para ser esclavo ni subyugado, ni siquiera por El. Le permitió a este elegir su propio destino. El quiso crear hombres con voluntad propia, no marionetas ni monigotes manipulados o dominados. El amor del Creador es perfecto y desea ser adorado por hombres de voluntad propia, no por títeres. Le entrego Su creación para que este la cuidara, cultivara y reprodujera (Génesis 2:15-17).

A muchos creyentes le desagrada la idea de voluntad propia, y se preguntan por qué Dios planto el árbol de vida y de muerte uno al lado del otro. Cuando se regala  juguetes a un niño, aun sabiendo que lo puede destruir/romper inmediatamente, se le entrega y explica cómo cuidarlo; que hacer para que no se dañe. Si ese niño sigue las instrucciones de cuidado, el juguete puede durarle toda la vida, pero si hace lo contrario, entonces los resultados pueden ser destructivos. De igual manera el Creador, al entregar la creación al hombre, le dio mandatos específico, incluyendo la consecuencia si ese mandato se violaba (Génesis 2: 25-27). Seguir instrucciones es sinónimo de obediencia y apreciación. También muestra respeto al dador y valor  al regalo. Penosamente para la humanidad, el hombre hizo caso omiso a las especificaciones dadas cuando recibió el regalo de la creación. Este lo tomo pero no siguió las instrucciones. Las consecuencias fueron devastadoras afectando así el presente y futuro de la humanidad, al punto que este perdió, no solamente la comodidad y seguridad en que vivía (el paraíso), sino que perdió la relación con su Creador.  Desde ese momento el hombre trato de restaurar la relación con su Creador. Sin poder hacer nada por su propia fuerza o esfuerzo, clamo al Creador para que le perdonara, el cual siendo misericordioso lo escucho y le proveyó un Mediador entre El y el hombre, Jesucristo, su Hijo Unigénito. Mediante el cual tenemos, nuevamente, relación directa con el Creador.

El libre albedrio, o decisión propia es una virtud. La Libertad fue concedida por Dios para que el hombre sintiera identidad personal, valorando que era una persona con ideas propias, no un muñeco.  Un hombre sin libre albedrio es una figurilla que necesita ser dirigida para que se mueva. El Creador suministró soplo de vida al hombre para que este fuera libre y le sirviera en esa libertad. Dios desea que el hombre le respete y alabe en su libertad, no por obligación ni miedo. Así actúan los encarcelados, siguen el orden de la cárcel para no ser castigado. Dios nos hizo libre y aspira ser adorado en ¡libertad, espíritu y verdad! El quiere que aquellos que lo adoran, le adoren con entendimiento de que tienen otras opciones.

En el Huerto del Edén al hombre se le proporcionó lo necesario para vivir a su deseo. Se le dio la oportunidad de vivir felizmente bajo la cobertura y protección Divina, pero también se le cedió el derecho de conocer el bien y el mal. Satanás y sus demonios habían sido expulsados del Cielo. Estos estaban en el limbo, sin rumbo ni lugar destinado. No tenían entrada en el Trono de Dios. Al Dios crear la tierra y la humanidad, estos encontraron lugar para atacar y querer dominar. Desde el principio Satanás desea destruir la Obra de Dios. El se goza cada instante un alma se pierde, y se goza aun mas cuando un creyente abandona la fe cristiana. El seguir a Cristo es una decisión personal y envuelve voluntad propia.

Igual que en el Paraíso, también hoy existen dos mundos en uno: el del bien (Cristo/ Vida) y el del mal (Satanás/Muerte). ¿Cual eliges tú?



No comments:

Post a Comment