Monday, August 1, 2016

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO

(Salmo 51-LBLA)

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones.
2 Lávame por completo de mi maldad,
y límpiame de mi pecado.
3 Porque yo reconozco mis transgresiones,
y mi pecado está siempre delante de mí.
4 Contra ti, contra ti sólo he pecado,
y he hecho lo malo delante de tus ojos,
de manera que eres justo cuando hablas,
y sin reproche cuando juzgas.
5 He aquí, yo nací en iniquidad,
y en pecado me concibió mi madre.
6 He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo,
y en lo secreto me harás conocer sabiduría.
7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;
lávame, y seré más blanco que la nieve.
8 Hazme oír gozo y alegría;
que se regocijen los huesos que has quebrantado.
9 Esconde tu rostro de mis pecados,
y borra todas mis iniquidades.
10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11 No me eches de tu presencia,
y no quites de mí tu santo Espíritu.
12 Restitúyeme el gozo de tu salvación,
y sostenme con un espíritu de poder.
13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,
y los pecadores se convertirán a ti…

El rey David declamo el salmo 51 después que el profeta Natán le confronto con su pecado. Este pudo haberse excusado, o reprender al profeta, pero David tenía un corazón satisfactorio a Dios, y en vez de excusarse delante del profeta y delante de Dios, recibió la reprensión del profeta y busco a Dios en verdadero arrepentimiento. No escatimo que era rey, aceptó la sentencia de Dios con sumisión, mostrando humillación ante su Rey y Dios, Jehová.

Contrario a David, existen considerables ministros que creen están más alto que la Ley de Dios. Estos continúan pecando delante de Dios aun después que el Espíritu Santo los redarguye y revela el pecado. Estos abusan de la Gracia y Misericordia de Dios, y si no se arrepienten de verdad, sin estar percibidos, vendrá un tiempo donde el pecado será público - porque todo lo oculto será revelado dice la Palabra: Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz” (Lucas 8:17), entonces serán avergonzados y su desnudez manifestada. En aquel momento vendrá el llorar y crujir de dientes. Gracias a la Misericordia y Gracia de Dios en Jesucristo, todavía hay tiempo para un arrepentimiento. El corazón de David se contristo y humillo, esto agrado a Dios, por lo que David fue perdonado y restaurado. La Misericordia que alcanzo al rey David es la misma Misericordia, activada por medio de Jesucristo, que permite seamos perdonados y restaurados, en estos tiempos, cuando tenemos verdadero arrepentimiento. David tuvo un verdadero arrepentimiento y le fue contado por justicia, llamarse ¡satisfacción de Dios!

El Salmo 51 son las palabras declaradas de un corazón arrepentido. Un corazón que no se justifica, solo reconoce su culpa y fallo delante de su Creador y pide limpieza y purificación. David no recito estos versos al pueblo para ser oído y perdonado por ellos, los recito a su Dios.  Lo hizo en lo secreto del Tabernáculo, donde este iba varias veces al día a presentarse delante de su Dios. En esta ocasión no era para pedir instrucción, sino para pedir perdón y misericordia. David amaba la presencia de Dios. Él sabía que el pecado separa al hombre de Dios y entristece al Espíritu Santo. También quita el gozo de ser parte del Reino, de la Salvación. En los versículos 11 y 12 David implora a Dios que no se vaya de el ni le quite su santo Espíritu. Le suplica que le devuelva el gozo de la salvación.  David entendía que fuera de Dios lo que existía era mortandad, en todos los niveles del ser humano.     
El reconocimiento de la violación del orden de Dios es el primer paso de un arrepentimiento verdadero. Este (corazón) reconoce que ha ofendido a Dios. José cuando fue tentado por la esposa de Potifar, primeramente, menciono el no atreverse a ofender a Dios, luego la confianza de Potifar. A los transgresores a veces se les olvida que no solamente han ofendido o fallado a Dios, sino también al redil (pastores) y todas las personas afectadas por el desvío. Ojalá todos los ministros tuvieran el temor (respeto a Dios) de José. No creo abundaría tanto el pecado dentro de estos. El temor a Dios se ha ido perdiendo, al igual que se va enfriando el amor por los demás. La iglesia está en decadencia.  Por lo mismo Jesús dijo que los tiempos se acortarían por amor a los escogidos (Mateo 24:22 parafraseado).

Hermano en la fe de Jesucristo, si estas en pecado arrepiéntete. Aún hay Misericordia de Dios, la cual por este medio muestra Su Gracia y te redarguye una vez más. El no desea que seas avergonzado, sino que vengas al arrepentimiento. No vale la pena perder la presencia de Dios ni entristecer al Espíritu Santo, tampoco perder el gozo de la salvación por el placer de la carne (cuerpo) en los vicios del mundo. Dios nos ha dado las armaduras (Efesios 6) para vencer la carne y el mundo. Pero mayor aun, tenemos al Espíritu Santo de nuestro lado que mora en nosotros para fortalecernos y ayudarnos a no caer en tentación. Lee este Salmo 51 sino te salen las palabras tuyas. A veces tenemos que recitar Salmos porque estamos tan cargados que no salen las palabras. Pero en el proceso de lectura de esos Salmos, el Espíritu empieza a pasar tizón por nuestros labios, limpiándonos, y las palabras nuestras empiezan espontáneamente a salir, ya que el corazón se siente contrito y humillado.

Es mi deseo y oración que este material, ungido por el Espíritu Santo, te anime a dar el paso de arrepentimiento…un arrepentimiento verdadero, para que nuevamente sientas el gozo de la salvación, confirmado por la presencia de Dios y la manifestación de frutos de arrepentimiento. Entonces podrás testificar, nuevamente, de la Gracia y Misericordia de Dios, tal como dice el versículo 13 del Salmo 51: Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,y los pecadores se convertirán a ti.”


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